Indemnización en procesos de familia por violencia intrafamiliar o de género

Cuando se acredite violencia intrafamiliar o de género, dentro de los procesos de declaración de unión marital de hecho o de divorcio, la víctima podrá solicitar indemnización por los daños sufridos; mediante un incidente de reparación integral al interior del mismo proceso, esta indemnización corresponde a un rubro diferente al de alimentos que por ley se deba al cónyuge o compañero permanente en virtud del artículo 411 del Código Civil.

El incidente de reparación dentro del proceso de familia ha sido instituido como un mecanismo expedito, apropiado y acorde con los fines de la justicia, persigue evitar duplicidad de esfuerzos procesales, como lo sería hacer que la víctima active rutas jurídicas adicionales para solicitar la reparación de los daños producto de la violencia sufrida, se busca, además garantizar el acceso a una justicia pronta y efectiva para la mujer, prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra ella, quien la mayor de las veces y a lo largo de la historia ha sido víctima de maltratos, discriminaciones y vejámenes de toda naturaleza, según lo expuso la Corte Constitucional así:

«Según la Organización Mundial de la Salud, existen conductas específicas de violencia psicológica. Por ejemplo, cuando la mujer es insultada; cuando es humillada delante de los demás; cuando es intimidada o asustada a propósito; cuando es amenazada con daños físicos (de forma directa o indirecta, mediante la amenaza de herir a alguien importante para ella); impedirle ver a sus amigos y/o amigas; limitar el contacto con su familia; insistir en saber dónde está en todo momento; ignorarla o tratarla con indiferencia; enojarse con ella si habla con otros hombres; acusarla constantemente de ser infiel: controlar su acceso a la atención en salud. Por otro parte, la violencia contra la mujer también es económica. Esta clase de agresiones son muy difíciles de percibir, pues se enmarcan dentro de escenarios sociales en donde, tradicionalmente, los hombres han tenido mayor control sobre la mujer. A grandes rasgos, en la violencia patrimonial el hombre utiliza su poder económico para controlar las decisiones y proyecto de vida de su pareja. Es una forma de violencia donde el abusador controla todo lo que ingresa al patrimonio común, sin importarle quién lo haya ganado.

Manipula el dinero, dirige y normalmente en él radica la titularidad de todos los bienes. Aunque esta violencia también se presenta en espacios públicos, es en el ámbito privado donde se hacen más evidentes sus efectos. Por lo general, esta clase de abusos son desconocidos por la mujer pues se presentan bajo una apariencia de colaboración entre pareja. el hombre es proveedor por excelencia. La mujer no puede participar en las decisiones económicas del hogar, así como está en la obligación de rendirle cuentas de todo tipo de gasto. Igualmente, el hombre le impide estudiar o trabajar para evitar que la mujer logre su independencia económica, haciéndole creer que sin él, ella no podría sobrevivir. Es importante resaltar que los efectos de esta clase de violencia se manifiesta cuando existen rupturas de relación, pues es ahí cuando la mujer exige sus derechos económicos, pero, como sucedió a lo largo de la relación, es el hombre quien se beneficia en mayor medida con estas particiones. De alguna forma , la mujer «compra su libertad» , evitando pleitos dispendiosos que en muchos eventos son inútiles.» (CC, T-012/2016)